El pasado es presente...

Las heridas que quedaron en el pasado pueden permanecer abiertas en el presente y, entonces, definen nuestro futuro”

Nuestra vida, nuestra identidad y nuestras relaciones se construyen a partir de

todas las experiencias que vivimos.

Muchas de estas experiencias fueron tranquilas, serenas y enriquecedoras.

Sin embargo, también experimentamos vivencias que fueron difíciles y nos provocaron sufrimiento, algunas veces de manera profunda.

Aun así, la mayoría de las veces, estos sucesos se integraron en nuestra historia sin problemas.

Pero, en otras ocasiones, la intensidad emocional de esas experiencias

nos superó y su integración no fue posible.

En estos casos, estas heridas del pasado, permanecen abiertas y nos afectan todavía hoy.

Cuando estas heridas no se han curado y persisten en nuestro presente, suelen manifestarse como creencias negativas sobre nosotros y los demás, una visión suspicaz o catastrófica del mundo, con emociones intensas y poca capacidad para regularnos y/o sensaciones o dolencias físicas que se mantienen en el tiempo aunque los médicos digan que no hay una base orgánica clara.

En estos casos, probablemente y sin saberlo, estamos reviviendo constantemente

TRAUMAS EMOCIONALES Y RELACIONALES de nuestro pasado.

Los traumas resuenan con…

  • Soledad intensa, incluso sensación de que no le importas a nadie o de no pertenecer a ningún sitio, aunque haya personas que te quieren a tu alrededor.

  • Sensación de que nunca eres suficiente, con poca valía o incapaz, a pesar de los logros conseguidos a lo largo de la vida.

  • Sensación de que los demás no te entienden o te decepcionan constantemente y tener la sospecha de que, al final, se irán, te abandonarán y te quedarás solo/a.

  • Experiencias internas, como imágenes, ruidos, olores o sensaciones físicas que llegan de repente, sin una razón aparente, y que conllevan malestar, sobresalto y/o miedo.

  • Creencias de que no importa lo que hagas porque al final todo va a salir mal y que no tienes el control de tu vida.

  • Sensación de extrañeza o confusión, como si a veces pensaras o actuaras de una manera que no eres tú y que no te reconoces.

  • Experiencias de ansiedad, tristeza profunda, rabia desmesurada o miedos paralizantes reiteradas.

  • Sensación de que tu vida no tiene sentido e incapacidad para afrontar el día a día.

  • Conductas impulsivas o peligrosas para tu seguridad personal, como abuso de alcohol u otras substancias, conducción imprudente, compras compulsivas, sexo sin precaución…etc, con poca capacidad para controlarlas.

Estas vivencias actuales suelen ser señales de experiencias traumáticas pasadas que no han podido ser procesadas de manera natural y, por lo tanto, están condicionando cómo interpretas y afrontas la realidad en el presente.

La buena noticia es que existen técnicas psicoterapéuticas eficaces y avaladas científicamente que ayudan a reprocesar estas experiencias encalladas, consiguiendo que dejen de doler en el presente y permitiendo que puedas recuperar las riendas de tu vida.

No tienes porqué seguir

cargando con esto a solas

Puedo ayudarte a transformar ese dolor en un proceso de autoconocimiento, aprendizaje e integración y a elaborar herramientas personales para que el pasado deje de condicionar tu presente y tu futuro.

Conoce quién te acompañará en este proceso